La Expiración Incesante

(Texto por Christian “Lobo” sobre la respiración utilizada en la interpretación del instrumento Yidaki)

“Respirar no sólo es “tomar” aire, es incorporar las experiencias afectivas y emocionales, las ideas de todos los seres que “flotan”, los aromas del entorno y los amores de la vida que lo impregnan todo…

Respirar con el abdomen – como lo hacen los bebés – unos minutos al día de forma consciente, despacio, en quietud… y haciendo la expiración (la salida del aire) lo más despacio posible… es una práctica que la tradición recomienda para entrar en sintonía con lo que nos rodea… y si hay sintonía estaremos SANOS.”

La expiración perpetua

El modo de respirar que llevamos desde el nacimiento consiste en dos partes:
Inhalar y exhalar, uno a la vez, primero tomamos el aire, luego lo soltamos;
así es como los seres humanos y varias especies animales, nos nutrimos
de uno de los más abundantes alimentos que nos ofrenda la madre Gea.

Respirar, a pesar de ser un movimiento elemental del individuo,
también es un acto de creación… Inhalación: inspiración; exhalación: expiración.
Nuestro hálito depende de la manera en que nos aireamos,
grandes ventiscas nos cuentan que las montañas son verdes poemas.

El agua que es nuestra sangre, la tierra que es nuestro cuerpo,
el fuego que es nuestro espíritu, el aire que es nuestro aliento;
los 4 elementos imprescindibles de la vida, para aquí mantenernos,
por eso cuando una persona deja de respirar significa que ha muerto.

Nuestra respiración, al igual que nuestros latidos, acelera según
las exigencias de nuestra actividad física. Entre más dinámica sea,
aumenta el ritmo de oxigenación que es bombeado de inmediato a nuestro corazón.

Así, un individuo que controle su aliento, es capaz de mantener lenta su acción,
a pesar del agite del tiempo. Y viceversa: aquella persona controlada por su respiración,
hasta en los estados de mayor quietud, su ritmo cardiaco marca ligero.

Inhalación mantenida: inspiración continua: expiración, oscuridad, muerte.
Exhalación mantenida: expiración continua: inspiración, iluminación, vida.

“Lo que damos nos lo regalamos; lo que no damos nos lo quitamos.”
El soplo de la vida que exhala dios al hombre de barro,
es el viento del amanecer de éste día tan soleado.

Un cúmulo de energía convertida en aliento,
que del oscuro firmamento obtiene risotadas,
apagan las llamas junto al viento aliado,
y quedo en el limbo al momento de la nada.
Al son del Yidaki los demonios tocamos el cielo,
agrietando el espacio del silencio que se rasga.
El instrumento del alma.

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